sábado, 26 de enero de 2013
UN VAMPIRO PARA DOS (1965)
viernes, 6 de abril de 2012
Psicotronía licántropa VII: EL CHARRO DE LAS CALAVERAS (1965)
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| El vampiro... |
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| El jinete sin cabeza... Pero con la cabeza (de plástico)... |
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| El hombre lobo ¿intentando apagar la luz? |
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| Y vean la transformación cutre-salchichera que se lleva a término en... ¡¡"El Charro de las Calaveras"!! |
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| El zombie sabiondo vende al lobo humano... |
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| Extraordinaria pelea entre el "lobo humano" y el Charro, oigan. |
lunes, 9 de enero de 2012
SEDDOK, L'EREDE DI SATANA (1960)
Dir.r: Anton Giulio Majano
Tras sufrir un accidente automovilístico provocado por un desengaño amoroso, una atractiva bailarina de strip-tease queda horriblemente desfigurada. Desesperada, en su camino se topará con un brillante científico que la promete devolverla su aspecto anterior si se somete a un tratamiento experimental basado en las radiaciones atómicas. Al principio, dicho tratamiento es un éxito, y el rostro de la joven vuelve a ser el de antes. Sin embargo, transcurrido el tiempo las cicatrices reaparecen, por lo que el científico, enamorado perdidamente de su paciente, decide tomar medidas más drásticas…
No obstante, no es I vampiri el único modelo que la cinta que nos ocupa toma como referencia. Más al contrario, a lo largo de su metraje es más que evidente la influencia – por no decir otra cosa – que en ella ejercen obras tan variopintas como el film de Georges Franju Ojos sin rostro (Les yeux sans visage, 1959)[1] – el doctor dispuesto a todo con tal de recomponer el rostro del ser querido -, o la de clásicos de la literatura fantástica como El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson – el brillante científico que, tras administrarse un suero de su propia invención, da rienda suelta a sus más bajos instintos – o, incluso, “Los asesinatos de la calle Morgue” de Edgar Allan Poe, representado por ese gorila evadido de su encierro al que en un principio la policía creerá culpable de los primeros crímenes.
Lo más curioso del caso es que tan modestos resultados no han impedido que Seddok, l’erede di Satana goce de un estatus de culto en según qué círculos minoritarios. Tal consideración radica en buena medida en la supuesta participación en su rodaje de Mario Bava en calidad de productor, si bien esta circunstancia nunca haya sido aclarada del todo. Y es que si nos atenemos a sus títulos de crédito, dicha labor recae en un tal Mario Fava (sic), pudiendo este nombre ser un seudónimo del verdadero productor de la cinta utilizado con el ánimo de aprovechar en la medida de lo posible el éxito internacional de la ya mentada La máscara del demonio, algo no descartable si tenemos en cuenta la naturaleza imitativa que preside el conjunto. Por otra parte, a lo largo de la cinta no existe ni un ápice de la poderosa inventiva visual por la que es recordado el genio de San Remo, ni tampoco de su facilidad para los trucajes ópticos, con la excepción hecha de la primera transformación en criatura del científico, solventada mediante una especie de curioso stop-motion fotográfico. Si a esto le añadimos el hecho de que en ningún otro título de su dilatada carrera el director de Bahía de sangre ejerciera de productor, la respuesta en cuanto a su participación en este título parece bastante evidente.
Entonces, ¿tuvo o no algo que ver Mario Bava con esta Seddok, l’erede di Satana? Que cada uno saque sus propias conclusiones a tenor de los datos mostrados, pero lo que parece estar claro es que, de haberlo tenido, su concurso no eximiría a la película de la medianía de su resultados.
viernes, 18 de febrero de 2011
LA CASA DEL TERROR (1960) + FRANKENSTEIN, EL VAMPIRO Y CIA (1962)
Germán Valdés (Tin Tan) es el vigilante de noche de un museo de cera que se pasa prácticamente toda la película durmiendo y perreando. Por otro lado una especie de sosias de Boris Karloff (Yerye Beirute [El ataúd del vampiro de Fernando Mendez]), roba cuerpos del cementerio para utilizarlos de figuras en su museo de cera. Además, el muy necio pretende revivirlas o algo así, utilizando la sangre del pobre Tin Tan; y aparte, como no, la gran manía de los mad doctors: cambiar los cerebros de una persona a otra. ¡¡Pero ahí no acaba la cosa, señores!! También hay una momia (Lon Chaney Jr.), una momia egipcia que parece congelada o algo así, y el tipo ese, el que profana tumbas, roba a su vez a la momia para revivirla y efectivamente, así lo hace, utilizando nuevamente la sangre de Tin Tan. ¡¡¡Pero ahí no acaba todo!!! La momia no era una momia cualquiera, era además un hombre lobo y, claro, cuando sale la luna llena emerge su lado animal… ¿He dicho que haya terminado? ¡¡¡¡Ni hablar!!!! El hombre lobo, revivido por la sangre, sembrará el caos por donde pase hasta que, como si de una batería se tratase, la hemoglobina se agote en su cuerpo y tenga que ser nuevamente “chutado” para volver a hacer de las suyas…La verdad es que Frankenstein, el vampiro y compañía no guarda ningún tipo de interés ni sorpresa en su entramado (re)loco. A pesar de tener a una especie de mad doctor o un baile de disfraces al final de la película que nos puede regalar algún momento divertido, el film no tiene ningún merito por el cual deba ensalzarse. Nuestro licántropo es un soso, que eso si, llegará a coger un telefóno y gruñir, y luchará al final con el vampiro hasta que mutuamente se dan muerte…. Por otro lado no podía olvidarme del maquillaje, que eso ya es otra, ¡¡es de lo peorcito que han visto mis inocentes ojos!!
martes, 24 de agosto de 2010
Museo de Cera (1988) + Santo en el Museo de Cera (1963)








miércoles, 28 de abril de 2010
Psicotronía licántropa (Vol. I)

Dracula (The Dirty Old Man) (1969)
En primer lugar traemos a la palestra la inefable Dracula (the dirty old man), un film insufrible realizado por uno de los talentos más estrambóticos que ha dado el séptimo arte, William Edwards. Siempre se habla de Ed Wood como el peor director de cine de la historia, pero solo basta un visionado,- ni que sea de refilón -, a esta obra para darnos cuenta de que en esto del cine han habido muchos “creadores” que han puesto su granito de arena en hacer las cosas mal, pero mal, MAL.

Ni que sea por lo insulso de la historia, por las penosas interpretaciones o por lo infumable que resulta toda la realización, Dracula (the dirty old man) supone, y créanme, la película más desastrosa que he visto en mi vida. Pocas cosas igualan la torpeza que rezuma toda esta obra en el que las fechorías sexuales del Dr. Alucard (Vince Kelley) son el único ingrediente de la trama. Para que se hagan una idea de las horrorosas dimensiones de las que estoy hablando e aquí la trama: un tal Alucard (fíjense en el ingenio del nombre), un vampiro bastante cachondo, convierte a un tipo (Billy Whitton) en un "hombre chacal" (quien lo diría) para que este le entregue chicas virginales para dedspués desnudarlas y beberles la sangre. Entre chica y chica, el "hombre-chacal" no dudará en violar a más de una de sus víctimas en unas secuencias que resultan, eso si, de lo más grotescas e infernales. Y ya está. Poco más se puede añadir. Dracula (the dirty old man) no entretiene, ni divierte y ni siquiera excita.
Por otro lado resulta de lo más curioso como en algunas escenas se utiliza el sonido original del rodaje y en otras las voces son dobladas por, yo diría, la misma voz masculina. Esto me hace suponer que parte del audio de la película se echó a perder y el director, ni corto ni perezoso, se dispuso a doblar las escenas restantes en un estudio por uno o dos actores. Incluso creo recordar que en una escena escuchamos la voz original de una de las protagonistas femeninas, para más adelante descubrir que ha sido sustituida por esa dichosa voz que se nos mete en el subconsciente de un modo tan tormentoso que no os lo podéis ni imaginar.
Dracula (the dirty old man) chicos, ¡ver para creer! Lo dice uno que la vió entera... ¡GLUPS!
Dark Wolf (2003)
Algo de psicotronía, pero sin llegar a los extremos de la anterior, encontramos en una película realizada con cuatro duros y para el mercado del video/DVD. Dark Wolf se llama, y está realizada por el “especialista en horror” (léase en tono irónico), Richard Friedman. En ella el erotismo y la licántropia se vuelven a dar la mano en una historia interesante y, ¿por qué no decirlo? entretenida. Incluso en el reparto nos encontramos con Tippi Hedren haciendo de una especie de adivina-mendiga.

La sinopsis vendría a ser algo así: un tipo con pinta de motero (Rick McCallum) que al parecer es un hombre lobo, asesina y devora a sus presas durante una noche de luna llena. Pero no se trata de un licántropo cualquiera, al parecer es un ser llamado “Dark Wolf” que busca a la candidata ideal para poder procrear y que su especie se extienda por el mundo. Entre las candidatas nos encontramos con una rubita apetecible llamada Josie (Samaire Armstrong), que resultará ser la mujer perfecta para ello ya que, - sin que ella sea consciente de ello -, sufre de licantropía. Así que Josie con la ayuda de un policía (Ryan Alosio), hará frente a “Dark Wolf” y a la maldición licantrópica que arrastra.

Supongo que no engaño a nadie si digo que Dark Wolf se puede llegar a ver y, aunque es muy torpe en su desarrollo, consigue mantener cierta dignidad durante todo su metraje. Pero aún así, la historia jamás llega a cuajar, siendo esto uno de los motivos que contrarrestan el aceptable resultado que en un principio pudiera llegar a tener la película. Pero sobre todo lo más deleznable del film son las transformaciones que se dan durante la película, creadas con un penoso CGI que no hacen más que otorgar a la película cierto aire de lo más risible y ridículo.
"Dark Wolf"... ¿Próximamente en tu Playstation?
Y es que Dark Wolf es al fin y al cabo un film bizarro adornado con cierto toque chic de pegatina.






























